La venganza del Más Allá

 
¡Saludos monstruosos!

Nuevo y terrorífico relato el que nos envían para la sección Almas Errantes. En esta ocasión, nos lo narra su protagonista... Juan Pablo.

La venganza se sirve mejor en frío... ¡y por las noches! 

Hola, la verdad soy un fan reciente del blog ,la verdad apenas si lo vi ayer xD y bueno vi la sección almas errantes y sin dudar quise compartir una de mis muchas experiencias con el mas allá , aquí te va:

La verdad este hecho lo viví hacia allá como a los 3 años pero aun lo sigo recordando... Era de noche y estaba con mi familia materna, mi mamá, primos , tios y mi abuelita, que en paz descanse

Al final ya estábamos todos en la casa de mi abuelita, que de hecho tiene un patio enorme que debo de confesar que por las noches se ve algo intimidante. Y ya todos acobijados, todos estaban listos para dormir a excepción de yo...

Me había tocado dormir con una prima y otros 2 primos, en total eramos 4; y yo como era un bebe todavía, pedí algo de leche y me la dieron. Pero lo raro viene aquí...

Dormíamos en la habitación central en la que hay 2 camas mas un armario, nos toco dormir a puerta cerrada y la habitación era bastante oscura la verdad.Quería rezar antes de dormir pero yo no me sabia la oración y todos ya se habían dormido y ni modo, intente dormir hasta que sentí que algo me halaba de las piernas... Eran acaso....¡¡¡¿manos??!!!

De repente escuche una risa bastante horrible, esa cosa me halaba y se reía a la vez, era un infierno...
Pero lleno de valor empujé mis piernas y escuché un sonido, como si algo o alguien se hubiera aporreado y al instante me dejaron de halar...

Lo que me dio más miedo de ese relato es que según lo que yo tengo entendido mi abuela no se llevaba bien con sus hermanas por un gran conflicto, y que por ello se creía que habían contactado con brujos y probablemente esa cosa, o mas bien Bruja, hubiera querido asesinar a mi abuela ...

¡¡¡¿¿¿Eran acaso tan malas mis tias abuelas que serían capaces de hacer una cosa tan atroz como matarla simplemente por una pelea???!!! No lo se.

La verdad he escuchado que algunas almas andan en pena y es por ello que deciden hacerles maldades a la gente. Pero si en realidad fue obra de ellas, cumplieron su objetivo. Mi abuela murió el 2 de diciembre del año pasado.

La verdad sucesos como esos no me han vuelto a pasar, pero mi abuela me hace mucha falta!!! :'(
Gracias por su tiempo.

Si te sientes identificado/a con lo relatado y deseas dar a conocer tu experiencia con el Más Allá, no dudes en escribir a thelordoftherings@hotmail.es 

La pulsera negra


Thomas era un joven médico que trabajaba de interno en un frío hospital de Dakota del Norte. Su vocación y sus ganas de salvar vidas eran el único motivo por el que no caía rendido de cansancio en unas interminables guardias que podían prolongarse hasta 36 horas y que le dejaban exhausto.

Aquella noche había sido especialmente dura, el servicio de urgencias no tuvo ni un respiro y Thomas había tenido que encargarse por primera vez de una paciente sin el respaldo de otro doctor. Luchó por la vida de la chica, que no debía tener más de 22 años, durante más de dos horas, pero desde que llegó se había considerado un caso perdido y en el hospital decidieron priorizar a otros pacientes que tenían más posibilidades de sobrevivir. Los daños que había sufrido la joven en ese accidente de tráfico múltiple eran tan graves, que incluso si Thomas hubiese conseguido obrar un milagro y la chica hubiese sobrevivido, las secuelas hubiesen sido tan graves que probablemente habría quedado en estado vegetativo.

Los médicos más experimentados del hospital habían acudido en la ayuda de los otros accidentados y decidieron “bautizar” a Thomas con un caso imposible para que un primer “fracaso” le hiciera comprender lo dura que es su profesión y no empezara a creérselo demasiado. Además priorizando a otros de los heridos habían conseguido salvar la vida de tres personas, en lo que había sido el peor accidente de tráfico que habían registrado las carreteras de la región en meses.

Thomas era consciente de que la chica probablemente nunca tuvo posibilidades de sobrevivir, pero aún así se sentía destrozado por dentro y tuvo que tragar saliva para contenerse las ganas de llorar cuando le puso una pulsera negra a la fallecida. La pulsera negra era un protocolo de su hospital que servía para marcar a un difunto y señalar la hora y causas de su muerte. Normalmente eran las enfermeras quienes se encargaban de rellenar los datos y ponerle la pulsera antes de mandar a un cadáver a la morgue. Pero Thomas pensó que haciéndolo él, el recuerdo de su primer “fracaso” le serviría para aprender y avanzar en la que puede llegar a ser una de las profesiones más duras. Memorizó cada una de las facciones de la chica y la cubrió con una sábana para que uno de los celadores se la llevara en una camilla por un interminable pasillo que conducía al depósito de cadáveres.

Al finalizar su turno, Thomas parecía un zombi, su cara demacrada por el cansancio y el fuerte impacto emocional de perder a su primer paciente le habían dejado destrozado. No era la primera vez que alguien se moría en una mesa de operaciones frente a él, pero esta era la primera vez que él era el doctor al mando y el “único responsable”. En su mente repasaba todos y cada uno de sus movimientos y trataba de buscar cual fue su error o si había algo más que pudiera haber hecho. Pero incluso él mismo, sabía que su proceder había sido impecable y que cuando a alguien le llega la hora es imposible luchar contra el destino.

Cabizbajo y caminando casi dormido entró en el ascensor. Se dirigía a la séptima planta donde tenía su ropa, lo único que quería era cambiarse e irse a dormir a la residencia que estaba a pocas calles del edificio del hospital. Eran las cuatro de la mañana y el hospital parecía vacío, tan absorto estaba en sus pensamientos que casi ni se dio cuenta de que había alguien dentro del ascensor cuando entró. Una mujer le saludó:

-Uff y yo que creía que tenía mala cara, ¿chico pero que te ha pasado?

Thomas se giró y vio a una mujer de unos cuarenta años que le sonreía, estaba casi tan pálida como él y aunque no tenía muchas ganas de conversar la contestó.

-Hoy ha sido un día muy duro, no se ni como estoy todavía de pie. Además he perdido a mi primer paciente – le dijo mientras ponía un gesto que denotaba que estaba a punto de echarse a llorar.
-Pues por la cara que pones estoy seguro que has hecho todo lo que podías, no seas tan duro contigo mismo.
-Muchas gracias, probablemente mañana pueda verlo de otra forma – dijo Thomas mientras se giraba a ver porque se había abierto la puerta del ascensor en una planta que ninguno de los dos había marcado.

Al mirar fuera vio la silueta de una joven en mitad del pasillo, al terminar de abrirse la puerta del ascensor comenzó a girarse lentamente hacia ellos. Thomas al ver la cara de la chica dio un salto hacia atrás y pegó la espalda a la pared del ascensor mientras señalaba a la chica que había fuera y trataba de decir algo sin conseguir articular palabra. De repente pareció recuperar el control de su cuerpo y se abalanzó hacia el panel del ascensor presionando repetidamente el botón que cerraba las puertas. La mujer que había en el interior del ascensor se quedó mirándole perpleja cuando la puerta se cerró cuando faltaba menos de un metro para que la joven que había fuera entrara en el ascensor.

-E… e… esa chica – dijo tartamudeando del susto – yo mismo la vi morir, no pude hacer nada para salvarla y le puse esa pulsera negra.

La mujer que se había mantenido pegada a la pared sonrió y mientras levantaba el brazo le preguntó:

- ¿Una pulsera cómo esta?
Thomas se giró a mirarla y vió como en su muñeca había una pulsera de color negro, idéntica a las que usan en el hospital. El joven médico se desmayó del susto y en su caída agarró fugazmente el brazo que le mostraba la mujer con la que había compartido la charla en el ascensor.

Minutos después encontraron a Thomas aún desfallecido en el suelo del ascensor. Todos atribuyeron su desmayo al cansancio. Pero él sabía que lo que había pasado era real, en su mano tenía una pulsera negra que había arrancado sin querer del brazo de la mujer que había en el ascensor mientras caía desmayado. Al revisar la pulsera pudo comprobar que la mujer había fallecido dos años antes en un accidente de tráfico muy similar al de la chica que quiso salvar.
Agradecimientos a... Leyendas-Urbanas

Monstruo-mascotas: Perrito salchicha

Ingredientes:


3-4 salchichas
Una rebanada de pan
Una loncha de queso de sandwich
Un par de clavos aromáticos
Palillos de madera para unir el perro

Preparación:

1. Lo único que tenemos que hacer es preparar nuestra rebanada de pan con una loncha de queso por encima, y montar nuestro perrito. Para empezar a hacerlo usaremos una sanchicha completa para hacer el cuerpo de nuestro perro, guardar un trocito de salchicha para la cola.
2. Para la cara: Partiremos la salchicha a la mitad, una de las partes nos servirá para hacer el morro de nuestro perrito. Con la otra mitad restante, le haremos las orejas y el cuello, simplemente las orejas con un corte transversal al resto de salchicha, y el cuello con una loncha gordita.
3. Para las patas: Usaremos la otra salchicha y la cortaremos en 4 trozos iguales. Ahora, solo nos queda unir el cuerpo del perrito con unos palillos y perfecto para tomarlo a cualquier hora.


Agradecimientos a... http://www.recetin.com

Dale al coco... digo, al huevo y ¡deja volar tu imaginación!

Ingredientes:


3 tomatitos cherry
1 rabanito
4 aceitunas negras
2 aceitunas rellenas de pimiento
Clavos aromáticos
Una zanahoria cocida


Preparación:

1. Pon a cocer los huevos en una cacerola con agua abundante. Y una vez los tengas, déjalos enfriar para que no nos quememos al quitarles la cáscara.
2. Una vez los tengas pelados, solo nos queda decorarlos como más nos guste. Podemos hacer unas divertidas setas con los huevos y unos tomatitos cherry, unos divertidos pollitos en su cascarón, unos ratoncitos con rabanitos, o cualquier otro animal que se te ocurra.

¡Imaginación al poder!

Agradecimientos a... http://www.recetin.com

Mensajes ocultos

¡Saludos monstruitos, monstruitas y/o normis!

Almas Errantes vuelve con otra terrorífica historia del 'Más allá' y, nuevamente, repite como narradora una de nuestras monstruo-seguidoras más fieles que prefiere seguir en el anonimato.

¿Tienes miedo? Mejor que no sigas leyendo... 

Hola de nuevo chismosillas, os escribo para contaros otro suceso paranormal que me contaron unos parientes cercanos y el cual me dejó petrificada.

Hace unos meses, nos llegó una carta notificándonos la defunción de la tía abuela de mi madre. La pobre mujer no tenía descendientes y vivía sólo en su casa de campo. Hasta el pueblo, para el velatorio y posterior entierro, se desplazaron hermanos y sobrinos de aquella solitaria señora.

Hasta ahí, todo parece normal y cotidiano ¿verdad?

Lo intrigante fue que al leer el testamento... según mis fuentes, la habitación se tornó distinta. Como si alguien 'no visible' recorriera aquella estancia en la que se encontraban sus parientes.

Al acabar, un crujido inexplicable en una de las paredes y posteriormente el olor inconfundible de la difunta. El ruido parecía proceder del interior del tabique. Nadie hizo caso hasta oír el segundo e incluso el tercer crujido desde el mismo sitio.

Asustados, corrieron hacia la puerta de la casa y al intentar abrir la puerta, ésta estaba cerrada (aún sin cerrojos ni pestillos) de tal forma que, quien estuviera detrás de aquella macabra broma, se lo quería hacer pasar verdaderamente mal a los asistentes.

Un último crujido se escuchó entorno a uno de los presentes.
Un primo de mi madre al cual no veía desde... ¿la adolescencia? Era el típico señor estirado que le gustaba derrochar dinero y menospreciar a la gente.
Pues bien, todos clavaron los ojos en él a la vez que una especie de voz de ultratumba susurraba su nombre: Miguel... Miguel... Miguel... El sonido de aquella llamada era cada vez más claro y fuerte.

El terror se apoderaba de todos hasta que uno de los hermanos de la difunta gritó: ¿Antonia, qué quieres de nosotros?
Un silencio atroz inundó la estancia y al cabo de unos segundos, la voz volvió a nombrar al primo Miguel seguido de un... "pagarás por ello" Tras esas palabras, un nuevo crujido retumbó en toda la vivienda y la puerta que,anteriormente no había forma humana de abrir, se abrió sola.

Tal suceso fue bastante traumatizante para mis padres puesto que varios meses después, otra notificación de defunción, en este caso del primo Miguel (el estirado), confirmó la amenaza de aquella singular voz.

Gracias por vuestro tiempo. Un saludo

Si te sientes identificado/a con lo relatado y deseas dar a conocer tu experiencia con el Más Allá, no dudes en escribir a thelordoftherings@hotmail.es